Consideraciones para el trabajo en colectivo
-en permanente construcción y
discusión-
El creador, el artista del siglo XXI
está obligado a definirse, en sus formas, reflexiones y haceres, como un
protagonista político con alto compromiso militante. Podríamos tomar algunas
palabras de la carta abierta que le escribiría algún día Xavier Araiza a
Octavio Paz cuando saltó la talanquera hacia la derecha, para definir algunas
de sus características: socialista,
democrático, libertario, aderezado con yerbas anarquistas, condimentos
iconoclastas y sabrosas salsas humorísticas. Sus acciones deben estar en
contra de cualquier tipo de dominación, ya sea simbólica, espiritual, bélica,
mediática-comunicacional, de género, racial, de especie, y cuanta forma de
opresión se pasee por nuestros espacios. Trasciende las vanguardias artísticas,
entendiendo que el ser se somete constantemente al cambio, se redimensiona de
acuerdo a sus necesidades, despertares y convicciones sociales, morales, éticas
y espirituales; está consciente de que vivimos en un mundo de cínicos e indolentes
inducidos, arropado por millares de eufemismos: masacres de pueblos enteros son
cambiadas por “bombardeos humanitarios”, en donde asesinar a niños y bombardear
sus escuelas representa un “daño colateral”. Los países y principales potencias
imperialistas se ghan transfigurado en transnacionales, bancos y
multinacionales del mercado que pretenden seguir sometiendo a aquellos
emergentes, bautizándolos como parias, utilizando su vasto poder
mediático-comunicacional, con la “intoxicación lingüística” que llamó el escritor
español Vicente Romano; recordemos que el lenguaje sigue siendo uno de los
principales instrumentos de violencia simbólica, las palabras y los conceptos
se utilizan conscientemente para violentar la capacidad de pensar de las masas,
de toda la población, limitan la capacidad de que tú pienses, confundir mentes
para confundirte. ¿Acaso no has escuchado eso de bombas inteligentes? Cuando
hablan de un país de derecha dicen “gobierno” cuando hablan de un país de
izquierda dicen “régimen”, ahora a los revolucionarios en europa y en
norteamérica les llaman “indignados”, a los países que se hipotecan con el
fondo monetario internacional los “salvan económicamente” Tú mismo lo has visto
en sus medios que te hacen creer que te pertenecen, tú mismo lo has escuchado.
Es entonces un mundo de contradicciones, que necesita el compromiso para el cambio a través de la sensibilidad que sólo
puede ofrecer el arte y la diversidad
cultural de los pueblos en sus múltiples formas y expresiones, es tiempo entonces en que todas estas
contradicciones sean aderezadas con la revolución que va más allá de todas las
revoluciones, La Revolución Cultural.
El
arte y la diversidad de los pueblos es expresión de individuos como tú y como
yo. Cuando hablamos de compromiso nos referimos a algo así:
El compromiso
Generalmente, incluso conceptual
y diccionariamente, acusamos al compromiso de obligación contraída, palabra que aprisiona nuestras voluntades, incluso
da nombre a una de las dinámicas conyugales (novios que se comprometen, anillo
y toda la cosa) Aquí no hablamos ni de lo uno ni de lo otro, nos referimos más
bien al grado en que te identificas con lo que haces y porqué lo haces, además
de qué tanto estás dispuesto a hacer por lo que amas y defiendes. Pasa que te
encuentras solo y crees que puedes cambiar al mundo así, desde cualquiera de
los puntos que te encuentres. Al rato te topas con esa pared enorme llamada
sistema, que más que concreto o ladrillos, asemeja un remolino de muchas cosas
que no entiendes y que tal vez puedas hallarle -por ratos- un sentido del
sinsentido, y no me vengas por favor con que no me entendiste, un gran pensador decía que las cosas complejas requerían explicaciones complejas, y la
sociedad y sus actores no son muy sencillitos que digamos, o sea, tú y yo;
nosotros.
El compromiso es fundamental para la
acción más allá de nosotros solitos contra esa gran pared, además de otra cosa
que nos lleva a pensar-nos. Ajá, así
mismo, pensar-nos, porque no estás solo o sola contra el remolino, que en parte
tiene la culpa de hacerte creer que nadie te acompaña. Ni de broma lo creas, eres
parte de un colectivo que a su vez forma otro colectivo y así sucesivamente,
sociedad le dicen.
Si te encuentras leyendo esto es porque tienes interés de
trabajar en colectivo (estás claro como quien dice).
A
continuación te presento algunos tópicos que deberías echarle una ojeada:
¿Por qué soy
parte del colectivo?
Antes que nada,
revisemos el siguiente concepto:
“Un COLECTIVO es un
grupo de personas que comparten o están motivados por un mismo tema u objeto de
interés, o que trabajan juntos por un mismo objetivo. Se caracterizan por
compartir y ejercer poder político y social, y tomar decisiones basados en
el consenso y
principios igualitarios”.
Cuando trabajamos en equipo reconocemos
que solos desde nuestro cuarto, casa o taller, tenemos poco o ningún impacto en
cualquiera que sea el campo de expresión de nuestra labor, además que las
afinidades sólo son compartidas cuando nos encontramos con otros individuos; a
menos que sufras algún síndrome de doble personalidad o tu ego vaya más allá de
nuestra vista y seas afín a ti mismo. Soy parte del colectivo porque reconozco
que comparto muchas ideas con aquellos que me he encontrado en este momento de
mi vida, soy parte del colectivo porque me veo en ellos y ellos se ven en mí,
si no sientes eso en tus compañeros entonces no es un colectivo y a lo mejor te
equivocas de lugar, tómalo como un consejo eterno; mantener siempre los
sentidos afinados para reconocer qué nos conviene y qué no.
Si quieres hacer dinero podrías estar
equivocándote de lugar. Pregúntate si realmente quieres a través de tu talento
sensibilizar a la sociedad, sensibilizar a tus semejantes para lograr un cambio
tangible en su forma de percibir la realidad, más allá de tus intereses
personalísimos. El interés es un interés común y si eres lo suficientemente
inteligente y sensible, usa tu talento para convercer-nos, convencer-los y
convencer-te de que eres valioso por tu sensibilidad y tu deseo de
contagiar-nos, contagiar-les ese pensar en colectivo.
¿Hasta qué punto
creo en mi trabajo?
Si piensas que participando en un
colectivo lograrás la aceptación de tus descabelladas ideas, piensa más bien en
dedicarte a otra cosa. Primero debes convencerte a ti mismo de que tu talento,
cualquiera que sea, es capaz de transformarte a ti y a tus semejantes. Si no
crees en ti nadie más lo hará; el colectivo, además de ser una organización
para sumar voluntades, funciona en ocasiones como espacio para no sentirse uno
tan solo, así que no dudes en comentar y compartir cuando a tu moral le dé por pasearse
a ras del suelo.
¿En qué momento
se presenta el verdadero compromiso y por qué?
Generalmente cuando te das cuenta que
estás creciendo y notas que esa rebeldía no era cosa de la adolescencia o la
inmadurez, y mientras otros, como dice el poeta Antonio González (sin ánimos de
ofender o menospreciar, mosca con eso), andan hablando de “música
insoportablemente actual”, el carro o el celular de moda, tú andas pendiente de
leer algún ensayo de teoría literaria, guía práctica de vegetarianismo, oído
musical, psicología para animales, antología teatral y no conforme con eso
piensas dedicarte a la creación, al activismo y promoción artística, y por
supuesto, vivir de ello.
El trabajo en colectivo, además de
compromiso requiere niveles interesantísimos de organización y es por ello que te
invitamos a revisarlos:
El espacio de
acción: comprende
tanto el espacio intelectual, político o cultural, además de la infraestructura y el espectro de acción:
lugar de trabajo, disciplina, especialidad artística, medios de creación,
promoción y divulgación. (Redes sociales, radio, televisión, medios impresos,
boca a boca, murales, esténcil y cuanta cosa se te-nos ocurran) Luego de que ya
tengas tu Espacio de Acción queda organizar las diferentes actividades a
realizar con el Colectivo, desde cualquiera de las disciplinas y expresiones.
Líneas de acción:
·
Acción
experimental multidisciplinaria
Que las palabras del poeta catalán Joan
Brossa nos ilumine esta línea: “… A un
señor que le interesa la pintura o la escultura tiene que interesarle la
música, la poesía y el teatro porque las artes se interfieren, se enriquecen
mutuamente. Una buena pintura puede solucionar un poema, y una pieza musical
puede solucionar una pintura, etc. Las personas que prescinden de esta premisa
caen en el inmovilismo (...), no han hecho ninguna aportación a su época”.
·
La postura
sociocrítica
Para una mayor comprensión de nuestra
sociedad y sus necesidades es necesaria la constante formación en los campos
del saber, ya sea el literario, filosófico, artístico-cultural, jurídico,
intelectual y espiritual, la reflexión es necesaria para reconocer, para confrontar
cualquier situación. El integrante del colectivo debe poseer una formación
intelectual que sea capaz de romper cualquier tipo de discurso. La
confrontación y la crítica es necesaria y para eso está el conocimiento, para
el constante estudio, revisión y discusión. ¿Cómo reconocemos y atacamos las
desviaciones y contradicciones de nuestro tiempo? Los libros, allí se encuentran muchas respuestas
y preguntas también, en el cine, la prensa, la música, internet, las obras de
arte, la ciencia, el saber popular, el imaginario mágico-religioso de nuestros pueblos indígenas; no podemos prescindir de ningún tipo de
conocimiento; conocimiento para reflexionar, compartir y producir más
conocimiento. Debes abrir bien los ojos porque no todo lo escrito y difundido
es cierto y también muchas cosas que creemos ciertas no lo son, así que ponte
manos a la obra, tus compañeros del colectivo pueden ayudarte en eso, sus
libros, sus espacios en las redes sociales, radio, prensa y cualquier mecanismo
informativo están disponibles, hay uno muy importante y es sentarte con ellos a
conversar.
·
La búsqueda de
los indiferentes
Están
las alternativas de difusión disponibles, tanto los medios alternativos que
dispone el estado (radios, emisoras y canales comunitarios), los espacios totalmente
gratuitos de internet (blogs, bitácoras, redes sociales). Estos deben ser
mecanismos para promover las actividades realizadas por el colectivo y que sean
capaces de motorizar y atraer no sólo espectadores, sino también a futuros
participantes del colectivo. Decía Pierre Bourdieu un sociólogo francés “no te
preguntes porque tú eres diferente, más bien pregúntate porqué otros son
indiferentes”.
Para tomar en cuenta:
-El
sistema te miente, no todo lo que ves en la tele es cierto, no todo lo que ves
en internet es cierto, no todo lo que lees es cierto, no todo lo que ves es lo que es, reflexiona un poquito y
podrás verlo por tu propia cuenta.
-El
sistema nos desorganiza, nos hace desorganizados para él organizarnos a su
antojo.
-El
sistema nos hace indiferentes, recuerda, no te preguntes porqué tú eres
diferente, más bien pregúntate porqué otros son indiferentes.
-El
sistema lucha por romper y aislar a sus críticos y atacantes, los convierte en
parias, su objetivo es contagiarnos con sus ataques en todas dimensiones, desde
los países hasta las personas; si eres vegetariano estás loco, si te gustan los
animales estás loco, si te gusta leer estás loco, si te gusta la naturaleza
estás loco, si te gusta hacer cosas para cambiar al mundo estás loco ¿te suena
familiar? Un gran poeta-músico de los años noventa llamado Kurt Cobain decía
“ellos se ríen de mi porque soy diferente, yo me río de ellos porque son todos
iguales”.
-El
sistema nos convierte en procrastinadores, ¿qué, procrastina qué? procrastinación (del latin: pro,
adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o
hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse,
sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables”. Nos hace
entonces especialistas en posponer encuentros y actividades, y no me vengas a
decir que no te ha pasado, dejando para último los trabajos de la universidad,
del liceo, incluso cuando vemos cosas en internet dejamos de ver una por ver
otra y lo olvidamos por completo, “ay tengo que hacer el trabajo de x materia,
ya va primero reviso el Face”, hasta las ganas de ir al baño las posponemos,
hasta que se nos olvida y después nos damos cuenta que desde hace bastante
debimos hacerlo.
-Estamos
en una carrera contra el tiempo, una carrera que ha instaurado el sistema, la
carrera está definida por la distracción de quienes participan en ella, ¿vas al
cine y gastas medio suelto tuyo o de tus padres? Qué raro, hay bastantes
proyecciones gratuitas en la ciudad, en tu ciudad, sólo que no lo sabes, estas
distraído o distraída, hay talleres de teatro, de danza, de artes plásticas, de
música, de poesía, de literatura, actividades culturales, naturales (parques,
jardín botánico, caminerías turísticas), deportivas, porque el deporte también
es cultura, y de naturaleza social por montón desde diversos puntos y espacios,
gratuitos y accesibles.
Entiéndase
entonces como el primer comunicado, sujeto constantemente a la deconstrucción y
revisión.
Hay que romper
el círculo de la procrastinación; amarrarnos a los gerundios:
Imaginar,
estudiar, investigar, reflexionar, discutir, organizar, actuar y proyectar